martes, 16 de junio de 2015

La dama y el whisky



Digamos que en realidad no podemos
-corrección: no debemos-
Un rosado en degradé de lino firme
con la voz aguardiente muda.
Hablabas así.

El lino y el reflejo tenue de una lentejuela
mientras mi cerca es tu profundo,
-no debo pensar lo que no debo hacer-.
Tu vaso apoyado acabó
o lo acabaste así.

Son moléculas que echás y quedan
y el sentir entonces se palpa en éter.
Tu mano indicando el camino
sobre un añejo y crujiente papel.
Lo dibujaste así.

¿Por qué? Porque es la demencia avisando,
y en jugosos suspiros ahí quedó.
Sentí tu mano desplomarse al fin
con sigilosa y aguerrida pertenencia.
Los dos quedamos así:

“Volver con la frente marchita“. No.
En realidad es Sinatra, “Old Devil moon“.
Y esa es la dama, tan puta y tan fina.
Si ves la luna comés del manjar
pensando entregarte así.

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