El solemne
manual de estilo
no nos
permite improvisar.
Cae en
compás desgano
una
hoja reseca, fugada del
naranjo
más triste del barrio.
Pisarla
y oírla morir;
En
forma de violáceas y austeras
esquirlas
de suave
y
corrugada presencia.
Esa
hoja viajó jornadas
en
tonos de carmesí opaco.
Cielo
que cela el sueño de ver
rojizos Malbec en degradé.
No te
abrigues tanto por hoy;
Caricias
impúdicas mas
obedientes
en forma de frescor.
La
taza, anacrónica, es humo melodía.
Inhalar
el olor a hogar – desnudez-,
en mimbre
intenso y vetusto papel.
Son
las seis o las siete y el Sol
no
reniega jamás del retiro.
Obligado,
mordido o entregado;
Tu
perfume y el pomposo séquito
que lo
suceden, de armas tomar
y de horas ver zarpar.
Olvido
no es real.
Olvido
es impostor, limbo seductor. Con o de otoño.
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