Todavía recuerdo el arte
Jamás intenté clasificarlo
Ni desgranarlo, pues
es lo efímero de la eternidad.
Su bombacha arrollándose al bajar
como un alud de nieve rosa,
la flora de su piel erizada
cual desierto árido,
espinoso y
cándido.
Los ojos virtuosos rendir,
espejándome,
esperando la sentencia
con las manos maniatadas
y sudorosas
El sabor de su boca cuando
en la boca mía, el perímetro dental,
la poltrona de lengua, el desafío
al tiempo cabalgante,
La instantánea que mi retina toma,
el fulgor que mi mente revela,
la ansiedad que en mi alma genera,
la promesa que mi corazón nunca
pero nunca
tomará.
Pues el arte, amada, es eso.
Segundos, sensaciones, salvedades:
Sombras.
estupefacto quedo, boquiabierto,
la contemplo,
es una obra hermosa, me devora,
me superpone sobre sus tajos,
me cela, me maravilla, me
hace replantear el cosmos.
Ese sentir
esa puntada en la memoria de la piel
ese reemprender
de aquello que decimos ser
y preferimos callar.
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