martes, 31 de octubre de 2017

Canción de los que no se fueron

La vieja canción
Hoy vuelve a mis cuerdas
Apagué la luz
Cerré las puertas

No me hables ahora
Abrazame
No me eduques ahora
Arropame

La vieja canción
Bala en mis cuerdas
Apagué el escudo
Cerré las buenas

Y cerré también los ojos
A ver si de esta salgo
Se entrecorta el canto 
Más que verso es llanto

Es la ausencia, la tuya,
Que me aturde y salpico
Todo el cuarto es recuerdo
Así que permiso, Vicentico:

«Y juro que la cara voy a dar
  cada vez
  cada puta vez
  que alguien te nombre aquí
  o allá»

No me hables ahora
Abrazame
No me expliques ahora
Arropame



jueves, 5 de octubre de 2017

Untitled

Directo al oído
Encapsulado
Canta Tom Petty
Y todo su bagaje de 
Guitarras sucias
En riffs tan azulados
Que conquistaron 
El mismísimo 
Suelo de Memphis.

Mientras lo espero, él no.
¿Para qué seguir pedaleando?
Porque todo gira
Y una vez, te juro,
Nos alineamos
Y pudimos salvarlos
A todos
Incluyendo a Tom

Un día pudimos enderezar el mundo.
Un día nos dimos cuenta y estuvo bien.
Cuéntenlo así.


viernes, 8 de septiembre de 2017

Décimas


Verás que la ruta
Lejos se disuelve
Aquel que nunca vuelve
A la sombra poluta
Ser colchón de viento
Dolorosa libertad
Fabulosa liviandad
Canción del pensamiento
Elegir un buen asiento
Vista a cruda realidad

La póstuma espinela
Porque algo siempre muere
Dígale que hoy espere
Que se vaya la estela
Sale así la piel nueva
Cuenta otra historia
Nido hace en la memoria
Siempre se subleva
Soy el perro que no llega
Viejo corre zanahoria

lunes, 28 de agosto de 2017

Bitácora de viaje


Lennon, o el loco Juan,
Dijo alguna vez que la vida
Es eso que pasa mientras
Estás ocupado haciendo otros planes.

Yo disiento;
La vida es eso que pasa mientras
Planificamos el próximo viaje.

Mi condición humana me impide 
Autotransportarme o dividir mi carne,
Pero tengo un cacho de vida en;

La empedrada y añeja Roma, 
Otro trozo en la rambla de Río de Janeiro, 
Restos en Parc Güell de Barcelona,
Sobras en la luna marfilada de Hanoi,
Besos en la arena siempre tibia de Phi Phi,
Cuentos enredados en canales de Ámsterdam,
Mil brindis beodos en Buenos Aires y
Horas de gastar suelas en la inquietable
Nueva York.

Sin embargo, a pesar de querer repartir y no poder,
A pesar de esa mitad ciudadanadelmundo,
Tengo mi árbol acá - o allá- ,
En la grisácea llovizna de Montevideo.

Porque del viaje se vuelve y al viaje se va para 
Volver.
La casa, el jardín del fondo, 
el flan de la Abuela,
Los asados de Papá, 
los cafés acigarrados de Mamá,
La madera ardiendo en la estufa y el bullicio 
Eufórico de los que resisten
Diez millones de abrazos.

La vida es eso que pasa acá, allá, acuyá.
Viajando.
Siempre con el corazón excedido de equipaje.
Siempre haciendo del alma una bolsa vacía
a llenar.

Con pasaporte en mano
Y dos cámaras de fotos 
Por ojos.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Nadie nunca supo


La vida que ayer me dibujé
el dolor que afloró
la frustración que tragué
la felicidad que pedí
pero nunca esperé
me acostumbré

Nadie nunca supo
Vos tampoco

El beso que repetiría
la muerte que soñé
el llanto que enterré
y la mierda que acopié
la gran puta y el abismo

Ni siquiera la puñalada onírica
que entonces cloné
Treinta y ocho agujeros
y eso...eso no es nada

El abrazo que más extraño
El consejo que me tatué
El secreto mejor guardado
bajo millones y millones
de púas de estaño y trampas
que de alguna me defiendan

Soldados psíquicos
Campo minado al azar
El cuerpo que merezco
y los borradores del melodrama
de un alma revolucionaria
que a nadie venció

Nadie nunca supo
Vos tampoco
Y eso un día me va a matar


-Otro esclavo buscando el descanso-.



lunes, 31 de julio de 2017

viernes, 7 de abril de 2017

Hacia lo salvaje (homenaje a Eddie Vedder)


Montaba un viejo Jeep despintado,
ruidoso y con el techo a medio
cubrir.
Un deslucido cassette de The Who
Donde Daltrey aulló hasta saturar 
todo audiograma,
finos quejidos orquestales.

El viento de frente -sopapo-
le soltaba las rizadas riendas
inmunes a la fría lluvia y a todo
invierno inhóspito.
Y tanto cerraba sus ojos, que sentí
que en ese fruncir
yo me desprendía con él del dolor.

Quemá los billetes como quieras
que el monte te recibe justo
donde se desangra la última ola,
colchón de malvones silvestres
para el cielo mirar,
y a cada estrella otorgarle un recuerdo
caído en batalla.

En cuatro compases, con
dardos por versos 
carraspeados en lúgubre dulzor.
Un balbuceo que arrope
la timidez de la confesión,
donde cien gorros y
una campera de corduroy

camuflen tu pánico de 
no ser uno más.
Y vivir por el viaje de vida misma,
zambullida al mar de infinitos brazos
que a tu padre emularán,
entre ampulosos decibeles,
mientras te van celando.

Hacer el nido;
Resoplo de alivio
fatigado, cumplido,
Donde mejor soltaste esa súplica al viento
que decía "Release me", escapándole así
a tu sombra.
La felicidad sólo es real cuando es compartida.